Identidades culturales y política en Latino América/Música

Cuando cantar era peligroso : revivió la figura de Jara durante una noche de homenaje

En los años 70 Víctor Jara se convirtió en el símbolo de la resistencia frente a la violencia fascista. Una larga noche de homenaje que tuvo lugar en septiembre pasado en Montreuil, nos permitió conocer mejor a este cantante chileno, el cual pagó con su vida el defender sus opiniones políticas a través de su música.

Durante el evento musical “Fiesta Latina sans Frontières” varios grupos de música se sucedieron, retomando algunas de las canciones más famosas del cantante. Activista político, Jara apoyaba la Unidad Popular de Salvador Allende y sus canciones reflejaban las realidades sociales en Chile.

Entre las más conocidas están Te recuerdo Amanda, canción que cuenta la historia de amor de dos trabajadores, El derecho de vivir en pazcontra la guerra y Juan sin tierra. Sin olvidar la mítica letra de “El Pueblo unido jamás será vencido”, eslogan que se propagó por el mundo entero.

 

Según el organizador del evento en Montreuil, Gonzalo Yáñez Quiroga, Victor Jara es “un símbolo de una etapa importante en Chile que fue la Unidad Popular y una persona comprometida”. Fue este compromiso lo que le costó la vida tras el golpe de estado en 1973. Hoy pues queda claro que:

“Las creencias políticas y la música de Victor que denunciaba las injusticias sociales eran una amenaza para el nuevo gobierno de Pinochet

Jara : una figura popular que se ha vuelto leyenda 

Víctor Jara no era predestinado a conocer una vida bajo los focos. Nació en una familia campesina en 1932 y se quedó huérfano con solo 15 años. Director de teatro al inicio, luego cantante del folklore, su contribución artística es amplia. Se hizo muy famoso en la década de los años 60-70 durante la cual, formó también parte del movimiento músico-social de la Nueva Canción Chilena.

Hoy lo recordamos como un hombre comprometido quien a lo largo de su vida cantó temáticas próximas a las preocupaciones de la población chilena. Su fama se propagó después fuera de las fronteras chilenas. Su éxito le permitió así viajar y sus canciones, llenas de poesía, se convirtieron a veces en himnos durante manifestaciones. Esta carrera artística, tanto musical como teatral se vió coronada con su nominación como Embajador cultural del gobierno de Allende. Pero en la cúspide de su gloria, la voz de la canción protesta se apagó. Hoy el Estadio Chileno donde falleció tanta gente a su lado, lleva su nombre. Un nombre que forma ya parte de la historia chilena.

jara-1966

El cantante en una casa del sector Pedro de Valdivia norte de Santiago en 1966.

Una condena simbólica  

A lo largo de la conversación, entendemos que Gonzalo decidió dedicarle hoy una velada al cantante, porque este año condenaron al asesino de Víctor Jara en los Estados Unidos. Nos explicó con calma que:

“ es una condena simbólica porque no habrá cárcel para el asesino. Es una forma de visibilidad ya que no hay justicia todavía ”

El asunto acerca de la impunidad con respecto a las ejecuciones cometidas durante la dictadura es en realidad un tema sensible en Chile hasta el día de hoy. Documentales y homenajes siguen teniendo una importancia especial para que no caigan en el olvido “los desaparecidos”, víctimas de un régimen que condenó a miles de personas. Pues el caso de Víctor Jara no es aislado, muchos familiares buscan todavía justicia.

 Una fiesta para celebrar la voz de la canción protesta

Gonzalo nos confiá que

“la idea es crear eventos y espacios artísticos y políticos pero también de fiesta” 

y añade que “esos eventos funcionan de manera cooperativa”. No podemos negar que el evento fue un éxito con diferentes invitados y una sala llena de gente de diversos horizontes. El grupo Akutra con un estilo trans-akustic y sus melodías mapuches compartió el escenario con el grupo El Lote Popular y Julio Inti, el primer DJ en tocar cumbia en París.

Ultima obra en contra del terror

Durante la noche uno de los poemas del cantante fue también leído en la escena por Gonzalo Yánez y suscitó una gran emoción. Nada asombroso, cuando sabemos que se trató  de hecho de la última obra de Víctor Jara, “ Somos cinco mil ”:

 

El artista la escribió antes de ser ejecutado, cuando con cientos de personas fue llevado al Estadio Chileno – el cual se convirtió en un centro de detención durante los días que siguieron el golpe de estado. Seguimos entonces recordando este poema, como su último grito contra la opresión.

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