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Harry Potter y el “hechizo” mediático : cuando el valor cultural se pierde entre las líneas

 

 

 

La publicación del octavo libro de la saga Harry Potter provocó un frenesí en la prensa global española. Del ABC conservador hasta El País sin olvidarse del Mundo, el asunto derramó mucha tinta. Una verdadera campaña de promoción se desarrolló hasta desposeer el libro de su esencia literaria. Al parecer, cuando el periodista se acerca al publicista, el valor cultural se pierde entre las líneas.

Harry Potter y el legado maldito salió a la venta en España en septiembre de 2016, despertando así el entusiasmo de antaño. Tras 10 años de silencio y 450 millones de ejemplares vendidos, Harry resucitó este año, y la prensa con él: no menos de 27 artículos se publicaron acerca del tema de julio a septiembre. Obviamente los tres periódicos hicieron una buena cobertura mediática del libro. Son una herramienta de promoción igual que otra, o tal vez más potentes porque son de difusión masiva.

Harry es tu amigo

Harry es un personaje afable que nos acompaña desde hace 20 años. Los periódicos fortalecen esa imagen de simpatía. Así la noticia que apareció en la sección cultura y libros, surgió también en la sección sociedad de ABC. Lo que es una distinción interesante tomando en cuanta que una generación entera creció con Harry. Podríamos hablar de un fenómeno de sociedad. Desde 1997 hasta el día de hoy, la saga logró juntar las generaciones y favorece el vínculo social. Por lo menos, es en lo que insistieron los periodistas. Funcionando a menudo como brújulas sociales y culturales, dichos periodistas supieron adaptar el discurso a su audiencia mediante un tono entusiasmado

La Web, un soporte de promoción mágico  

Los periodistas lograron diversificar bastante el discurso para seguir con el mismo asunto: el estreno de Harry Potter y el Legado maldito. Resulta que si utilizamos bien las herramientas que nos ofrecen las nuevas tecnologías podemos repetir un tema cada día; basta con no aburrir al lector, dandole en apariencia algo nuevo. El ABC y El País utilizaron muy bien estas ventajas digitales e hicieron la mayor cobertura mediática. El Mundo le dio menos importancia. Pero en todo caso la noticia fue muy bien difundida porque como son periódicos globales, todo lo que publican tiene una visibilidad a escala nacional.

Una campaña de promoción con varias estrategias 

 La diferencia entre los periódicos reside en la estrategia de comunicación. El País hizo un “acoso publicitario” con varios anuncios sucesivos desde el mes de julio; ABC se concentró sobre todo en el día del lanzamiento y El Mundo enfocó el tema en tres días. Lo que es bastante similar en los tres medios es el contenido : la publicación de un nuevo libro representó una ocasión para volver atrás y glorificar la saga. Se acalla la decepción de algunos lectores como la dimensión crítica ahogada en un océano de imágenes eufóricas.

Esta literatura, que consiguió gozar de un carácter casi sagrado tras su enorme éxito comercial, no permite plantear debates o criticas. Pues no es tan asombroso si llegamos a unos artículos laudatorios con una fuerte consonancia publicitaria. 

Respecto al contenido de la obra, El País dio a conocer un extracto del inicio del libro, pero lo hizo con el fin de tener la “exclusividad” más que por la belleza del estilo. De modo general, la noticia cultural suscitó aquí una campaña de promoción que parece ser basada en la conmoción. Recordamos las palabras del periodista Gonzalo López Alba [Yo me acuso, Temas 2009] : conmoción que se ha convertido en la principal fuente de valor y estímulo del consumo”.

La dimensión publicitaria en la sección Cultura 

Resulta que la prensa contribuye a la elaboración de un concepto de evento y de un ambiente festivo mediante unos títulos atrevidos. Cae también en una especie de sensacionalismo primario sin gran valor cultural cuando pone de relieve las cifras de venta o videos del ajetreo en las librerías. A lo largo de las páginas vemos que el discurso en favor de la saga se desarrolla pero sin relacionar mucho esta última obra con su ámbito literario. Parece que estamos frente a una forma de promoción asumida. Además con el universo de la magia, se vende una fantasía. Los medios nos ofrecen  una invitación a la alegría, a través de una forma de publicidad sugestiva con fotos poniendo siempre de relieve a jóvenes con una gran sonrisa, el libro en mano.

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Fans de Harry Potter en Londres. EL País, 04/08/2016 foto: R. Stothard,  

 

Harry Potter en Babelia : una doble promoción 

En Babelia no solo uno sino dos artículos aparecieron en relación con Harry Potter. Eso no es tan anodino tres semanas antes de que se estrenase el libro. Podemos pensar que la promoción es doble. El País contabiliza así 11 artículos. Aunque Babelia hizo su crítica del libro con un estilo que lo enfoca más en su ámbito literario, encontramos todavía elementos de promoción sutiles como múltiples fotos del libro o alusiones a su éxito planetario.

La literatura bajo los focos

Los medios crearon una expectativa a lo largo del tiempo y se aprovecharon del nombre del pequeño mago – que ya es un sello de atracción – dándole una visibilidad lucrativa. Esta fiebre mediática se manifestó también en Francia donde la mayoría de los medios de comunicación se unieron bajo la bandera Potter.

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“Harry Potter y el legado maldito ” en las librerías, l’Express 13/10/2016

 Queda claro que la prensa hizo lo posible para llamar la atención del lector, hasta convertirlo en espectador mediante las herramientas de la web. Su manera de tratar la información se acerca al anuncio publicitario y pone de relieve la cultura de ocio. Por otra parte, en el sentido amplio, la cultura se desvía de su propósito principal porque el libro se convierte en un objeto de colección. ¡Es el octavo, pues hay que tenerlo! La cultura desvía también porque está valorada por el beneficio que genera. Cuarenta años atrás, otra saga provocó la misma agitación frente a las taquillas…

 

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Dominique Wolton, Penser la communication, Paris, Flammarion 1997.

Rémy Rieffel, Sociologie des Médias, Ellipses, 2010, p. 82.

Gonzalo López Alba, Yo me acuso, TEMAS  N° 177-178, Agosto-septiembre 2009.

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