Literatura/Sociología

El Aleph Engordado según la revista Ñ: ¿un debate literario?

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Buenos Aires, junio de 2015, María Kodama propietaria de los derechos intelectuales de J. L. Borges demanda a Pablo Kachadjian autor de El Aleph Engordado (2009) por plagio según la ley 11.723. Entre los meses de junio y julio la Revista Ñ se encargó de relatar esta noticia dentro de su sección literaria. El resultado fue un desplazamiento del ámbito literario hacia otros que poco tienen que ver con la cultura. La reacción del suplemento cultural hegemónico no fue muy benevolente frente al experimento de Katchadjian lo que mucho dice del tipo de cultura que se difunde a través de este medio.

Cuando un libro crea un debate que traspasa lo literario

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La Revista ñ (2003) es el suplemento cultural que pertenece al grupo empresarial Clarín, grupo hegemónico en la Argentina. Se edita los sábados junto con el diario Clarín. El suplemento está pensado como un espacio dedicado a las expresiones de la literatura, el pensamiento y los fenómenos culturales de la Argentina y el mundo. Bien, pero en cuanto a su sección literaria respecto a los artículos que conciernen El Aleph engordado eso queda para demostrar. No será un misterio para nadie que esta obra hace referencia al cuento más conocido de Jorge Luis Borges El Aleph. Lo que hizo Katchadjian fue lo siguiente: agregar 5600 palabras a las 400 ya existentes del texto de Borges. Este agrego dió como resultado un texto nuevo en el cual el texto original está transformado a pesar de dejarlo intacto es decir retomando su globalidad sin cambiar ni un punto. Noticias encontradas acerca de El Aleph engordado en el suplemento antes del proceso, se resumen en pocos artículos en los que se refieren a Katchadjian directamente o en filigrana pero se trata de artículos de crítica literaria en los cuales no intervienen otras dimensiones. En cambio, los artículos recopilados en la sección literatura que hablan del libro son claramente más numerosos a partir del juicio a pesar de que todos no traten específicamente de literatura sino más bien de una cuestión jurídica, de un fenómeno de respaldo al autor o al replanteamiento de la ley de propiedad intelectual. Entre escasez y diluvio literario ¿qué es lo que queda entonces de cultural? Favorecer el aspecto penal en detrimento de una dimensión artística resulta paradójico para un suplemento cultural. Lo extraño además es que en el momento de su publicación el libro pase casi desapercibido y que se hable tanto de el unos 6 años más tarde pero no en términos literarios.

Mala recepción de la obra por parte de Revista Ñ

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Entre los artículos publicados en la revista Ñ entre junio y julio de 2015, uno se posiciona en favor de Katchadjian, tres tienen un tono más bien neutro y uno se declara en contra. Pero la opinión a pesar de ser polémica parece tender a ser negativa. El elemento que más llama la atención es el hecho de que la editora haya publicado artículos de escritores claramente en contra del autor, de su literatura, en fin, críticas muy negativas. La dirección editorial parece tener entonces tendencias visibles.

Los autores de los artículos son todos escritores, lo que implicitamente legitima su intervención en cuanto al evento relatado. El suplemento cultural tiene su base significativa en el periodismo cultural. Hay una relación estrecha entre la intelectualidad y lo académico universitario en una zona ambigua donde pareciera que el “periodista” no tiene cabida o bien que se haría necesario una redefinición de su perfil. ¿Quiénes son los periodistas culturales? ¿Todos pueden ser potenciales periodistas?

Tendencia editorial de la revista Ñ: ¿un neo-conservadurismo cultural?

La cultura de masa, en la cual está inserto el periodismo cultural, es producida por grupos económicos que buscan la obtención de beneficios; por lo tanto, someten la producción y distribución de bienes culturales a las leyes del mercado, las mismas que regulan cualquier otro tipo de producto. Los medios ponen los bienes culturales al alcance de todos, haciendo amable y liviana la absorción de nociones y la recepción de informaciones. Si aceptamos que los medios ya son actores en los procesos de socialización si tienen ese papel fundamental en cuanto a transmisión de la herencia cultural de una generación a otra, proponen y fomentan debates nos interesa preguntarnos hasta qué punto el suplemento cultural revista Ñ modela la opinión pública y favorece el paso a una cultura más híbrida, a la aceptación como arte de nuevas formas de concebir la creación, o por el contrario se queda en sus bases de trasfondo conservador.

Tradición versus vanguardia

Resulta fundamental plantear la pregunta de qué tipo de cultura se difunde, a quién y según la hegemonía que implica la revista Ñ, en qué medida es un actor preponderante en cuanto a socialización, en cuanto a evolución y aceptación de nuevos géneros en lo que se vino a llamar la cultura de élite. Una cultura que se quiere “5 estrellas” un tanto vulgarizada para las masas, que decide de la agenda de las producciones artístico-cultural. La revista Ñ resulta en este caso un medio conservador no preparado para la apertura hacia nuevas formas de concebir el arte, fomentando así la tradicional fama de Borges el pater cultura de la nación argentina que ya entró en el panteón universal de los grandes autores y que hubiese encima alentado a Katchadjian y cerrando el paso a jóvenes autores capaces de proponer algo nuevo, una vanguardia del siglo XXI.


¿Qué hubiese opinado Borges?

Es preciso aclarar una cosa: para Borges, la reescritura era creación, reescribir no sólo era copiar: al repetir un texto, éste se convierte en otro; al insertarse en un entorno histórico distinto al de su registro primario, la reescritura se vuelve duplicación, traducción, creación. Para Borges era más válido y complejo escribir algo ya escrito, eso era lo originalpara él. Borges desacralizó a través de su obra las autoridades pensantes, revisó el concepto de autor que según él no era quien daba sentido a un texto sino que era el lector. Kafka y sus precursores

Si Borges personaje había visto todo el universo simultáneamente en el Aleph quizás también había anticipado la escritura por parte de Katchadjian de El Aleph engordado.


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