America Latina/Cine

Néstor Kirchner, NK: la construcción oficial de un mito

Nestor Kirchner, la película, NKTras la muerte del ex-presidente argentino, los kirchneristas quisieron rendir homenaje a su líder apoyando la realización de un documental sobre su vida. Por una feliz coincidencia se hicieron finalmente dos películas, reforzando la mistificación de la figura de Kirchner.

No se hizo una, sino dos películas sobre el ex-presidente Néstor Kirchner. Después de su muerte prematura en el 2010, surgió en los círculos kirchneristas la voluntad de hacer una película sobre el candidato del Frente Para la Victoria. Los productores Jorge “Topo” Devoto y Fernando “Chino” Navarro encargaron a Israel Adrián Caetano, director de Pizza, birra y faso (película emblemática del fracaso de la política neoliberal de Menem), realizar un documental a partir de archivos recolectados. Pero a la hora de presentar los primeros esbozos tras un año de trabajo, los productores no callaron sus reservas: no era lo que esperaban. Caetano se vio apartado del proyecto para dejar sitio a Paula de Luque. La directora entregó a los productores la versión esperada. Néstor Kirchner, la película se estrenó en las salas en noviembre de 2012.

Pero aquí no termina la historia. En abril de 2013, se filtró en las páginas del blog Los Trabajos Prácticos el corte de la primera versión de Caetano. Cristina Kirchner se enteró de la publicación de la versión de Caetano y quiso verla. “Me conmovió. Era él. Simple, sencilla y totalmente él. Desde el principio hasta el fin. Volví a sentir que me miraba” dijo a través de su cuenta Twitter. Llamó a Devoto y a Navarro para pedirles retomar las discusiones con Caetano, y difundir su película. Un mes después, bajo el título de NK, se emitió el documental por televisión en el canal Telefe, pero sin terminar. Posteriormente, Caetano pudo acabar la película con la ayuda de los productores (que en un primer momento habían rechazado su trabajo) y se estrenó en noviembre del 2013, un año después de la de Paula de Luque.

Entonces, en un año se estrenaron dos películas sobre Néstor Kirchner, financiadas y apoyadas por el kirchnerismo y realizadas con una base de archivos comunes. ¿Cómo no compararlos? La particularidad de esta situación excepcional es que permite observar claramente cómo se puede “hacer hablar” a los archivos y cuál es el discurso del director.

El documental de Paula de Luque: la estrategia de la emoción

Néstor Kirchner, la película recurre muchísimo a las emociones. La estrategia consiste en conmover al espectador. Para eso, la directora utiliza el testimonio. Testimonios de la hermana de Kirchner, de su hijo, de su madre, de la madre de Cristina, de desconocidos… Da la palabra a la gente que tiene historias personales o anécdotas sobre el ex-presidente para entrar en su intimidad. Así, el documental se abre y se cierra con la entrevista de Máximo, hijo de la pareja Kirchner, que evoca a sus padres, momentos fuertes de sus vidas… Paula de Luque ofrece al público nuevas informaciones sobre la vida privada del ex-presidente. El testimonio es también una manera eficiente de conmover al espectador con relatos personales: la historia del niño de familia humilde a quién Néstor Kirchner regala un violín es una buena ilustración. El niño (ya mayor) explica largamente cómo este violín cambió su vida, cómo el gesto de Néstor Kirchner le salvó de la vida que lo esperaba.

También, la evocación a lo largo de la película de la historia de amor entre Néstor y Cristina Kirchner refuerza la presencia de los sentimientos. La pareja aparece más fuerte que nunca: luchan por sus ideales y cada uno apoya al otro desde el principio.

El otro elemento frecuente de la película son las imágenes de paisajes argentinos, flores, árboles, rutas, pero también, desconocidos, familias con pocos recursos, filmados en sus tareas cotidianas. El territorio y la visibilidad de esta franja de la población operan entonces como elementos de contextualización, pero también permiten incluirla en el gran relato sobre Kirchner.

Para unificar el todo, la música acompaña las imágenes durante una buena parte del documental. Una música, a veces tranquila y optimista, en otros momentos nostálgica y casi opresiva, según algunos dicen, con la repetición de un tema de violín que da un carácter grave, solemne a las imágenes.

Todos los medios son buenos para conmover, tocar la sensibilidad y los recuerdos de los argentinos alrededor del personaje de Néstor Kirchner. Aquí, es el retrato de un hombre excepcional el que intenta darnos Paula de Luque. También, la carga emotiva de la película permite abarcar a un público más amplio, objetivo indispensable para un discurso oficial.

Israel Adrián Caetano, la estrategia de la persistencia retiniana

El filme de Caetano empieza con una estética más antigua y borrosa. Su documental se constituye exclusivamente de archivos audiovisuales brutos y montados juntos. El espectador está solo frente a un repertorio de archivos, en el cual se mezclan distintos tipos de documentos y temporalidades (no se respecta una cronología fija).

La película se construye alrededor del recorrido político de Néstor Kirchner, las reflexiones internas al partido Justicialista, sus acciones como gobernador de la provincia de Santa Cruz, su ascensión al poder y su apoyo a la política de Cristina Kirchner. No se alude a su vida personal, es una película sobre el hombre político.

Su cara y su voz aparecen y desaparecen de los ojos del espectador con un efecto de persistencia retiniana, mientras pasan los innumerables discursos políticos y entrevistas. Caetano va hasta acentuar esta omnipresencia de Kirchner repitiendo varias veces las imágenes fijas (de paisajes o de su cara) con su voz en off, declamando un discurso. Este procedimiento contribuye a la mistificación de sus palabras o de su cara, porque así están anunciadas como verdades.

Dos discursos fundadores del mito Kirchner

Las dos películas tratan de construir cada una a su manera, un mito Kirchner. La ventaja de esa situación es que se disminuye el carácter “oficial” de las películas, ya que son dos y que tienen discursos distintos. La primera película nos presenta Kirchner de manera muy humana evocando su carrera política y su vida privada, con una fuerte carga emotiva que favorece la empatía y la admiración del espectador. El segundo filme no incluye comentarios, dejando el espectador juzgar solo las imágenes de archivos. El proyecto es distinto: Caetano trata de enfocarse únicamente en el hombre político. Pero la omnipresencia de la figura de Kirchner no deja duda sobre la orientación de la película: a pesar de su carácter menos oficial por haber sido rechazada una vez, la película contribuye también a la mistificación de Kirchner como hombre político.

Así, esas dos visiones pintan un retrato completo de Néstor Kirchner. Con su génesis común se creó inevitablemente una comunicación entre las dos películas que no se enfrentan sino que se complementan para crear un mito.

Ahora, si tuviéramos que emitir una preferencia para una de las dos películas, resultaría muy difícil. Si reconocemos que el filme de Paula de Luque es más sencillo y entonces más fácil de ver, el de Caetano ofrece un contenido más profundo y completo sobre la carrera política de Kirchner. Así, en vez de recomendar una película, animamos al espectador a que vea las dos, para sacar provecho de los dos discursos y de las dos estéticas.

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