America Latina/Arte/Pensando el periodismo

Flor Castro, fotoperiodista: « Cada uno da a su foto un toque personal, y eso para mí es arte »

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©Florencia Castro

Florencia Castro es una fotoperiodista argentina de 25 años que trabaja en Buenos Aires. Nos revela el camino recorrido hasta acercarse a la profesión. Una manera de relacionar el mundo del fotoperiodismo con las diferentes características que definen una fotografía periodística: la dimensión artística y la necesidad de comunicar a través de una imagen. A partir de su experiencia, cuestiona la relación ambivalente que tiene la profesión con el arte y con el mundo de la comunicación.

 

El siglo XX significó un gran desarrollo del fotoperiodismo. El periodo entre 1930 y 1975 se considera como la edad dorada de la profesión*. En aquella época aparecieron las primeras agencias de fotografía como Keystone en los años 30 (EEUU) y Alliance Photo (Francia), famosa por haber difundido los trabajos de Cartier-Bresson y de Robert Capa. Paradójicamente el fotoperiodismo se desarrolló particularmente entre las dos guerras mundiales, cuando el material fotográfico progresó significativamente. A partir de los setenta se notó el declive del fotoperiodismo. Hasta el siglo XXI, la profesión nunca terminará de enfrentarse a la aparición de nuevos medios de comunicación que provocarán una gran mutación de la profesión. La aparición de los smartphones en nuestras vidas forma parte de esos nuevos medios. Sin embargo, estos desarrollos llegaron a dar a las imágenes un poder de comunicación muy importante. Florencia Castro, que vamos a llamar Flor a lo largo del artículo, aprendió el fotoperiodismo después de su gran mutación. Según ella, vivimos en una época caracterizada por la necesidad de recibir las informaciones al minuto. “Todo está reducido, todo se comprimió… Y pasa lo mismo con la fotografía”.

 

El poder de lo visual

En el mundo actual, lo visual prevalece cada vez más sobre lo verbal a causa de la aceleración del proceso de comunicación. La globalización de los medios y su concentración en algunos grupos internacionales (Liberty Media, Radio France, News Corp…) conlleva el fin de la edad de oro del fotoperiodismo. Sin embargo, la profesión aparece cada vez más solicitada por los medios de comunicación y aparece como fundamental para transmitir una información. La relación existente entre el público y los medios cambió sensiblemente desde que las imágenes sirvieron para transmitir mensajes con más impacto que los textos. Helene Joffe, socióloga especializada en los medios de comunicación, subraya el poder de lo visual en un artículo titulado “The Power of Visual Material: Persuasion, Emotion and Identification”. Ahí pone en evidencia el poder emotivo de las imágenes.
Una de las consecuencias de este desarrollo fue la emergencia de nuevos recursos como Twitter y Facebook. A través de las redes sociales, las imágenes viajan por el mundo en unos segundos. La velocidad de los medios de comunicación pone en dificultad la profesión y sobre todo la legitimidad de ser considerado como fotoperiodista. La omnipresencia de las redes sociales en la vida diaria da efectivamente una importancia cada vez más grande a los fotógrafos “amateurs”. Flor subraya la mutación con respecto a los nuevos medios de comunicación: “Hoy es muy difícil ser reconocido por una foto en particular, cuando todo el mundo tiene un celular con el cual se puede sacar buenas fotografías también”.

 

La base del fotoperiodismo

La joven profesional insiste sobre la necesidad de “tener una buena base de fotografía” para ejercer la profesión de fotoperiodista. “Generalmente, en el momento de sacar una foto no tienes el tiempo de pensar. El momento perfecto se agarra cuando no se tiene que pensar en cómo ajustar la cámara”. El momento de sacar la foto es decisivo: “Si lo pierdes, no vuelve a pasar nunca más”. Flor empezó a trabajar mientras estaba haciendo su carrera, sacando fotos de recitales para revistas online. “Me gusta, es un tema con el cual estoy cómoda”. Aunque añade que no quiere decir que sea relajante, al contrario: “Cuando tocan bandas conocidas, el fotoperiodista tiene que hacer su trabajo en un tiempo definido. Da adrenalina saber que tienes solamente algunos minutos para hacer un buen trabajo”.

Es cada vez más difícil para un fotoperiodista vivir gracias a sus fotografías de prensa. Flor es muy lúcida sobre el tema: “A veces me pagaban, otras veces no”. Según ella, el fotoperiodista tiene que acumular varios proyectos y ampliar la profesión, “la solución es seguir teniendo proyectos personales. Hay que ser un fotógrafo que cuente otra cosa y que sea innovador”. Flor lo hace a través de varios proyectos. Inspirándose de una fotógrafa rusa llamada Jana Romanova, saca retratos a parejas durmiendo, que están esperando un hijo. Un proyecto que asegura “le va a llevar muchos años” pero que seguramente “va a dar sus frutos en algún momento”. Subraya que, además de sacar fotos, lo que más le interesa es “la posibilidad de contar historias a través de una fotografía”.

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Concierto de la cantante Zaz en el Luna Park, Buenos Aires/©Florencia Castro

 

“Hay que buscar lo que sale de lo común y tratar de explicarlo con una nueva mirada, a través de una foto.”

 

El fotoperiodismo como arte

A través de una fotografía siempre se revela más de lo que se quiere mostrar. Flor subraya la dificultad de “ser neutral”. El mensaje llevado por la imagen se hace con los elementos que el fotógrafo elige tapar o no. Además del carácter informativo de una fotografía periodística, se tiene que plantear la dimensión artística de aquella. Desde que organizaciones como el World Press Photo establecieron el concurso más prestigioso de fotografía de prensa en 1955, la relación que mantiene el fotoperiodismo con la fotografía artística plantea varias cuestiones. Estas muestras anuales de fotoperiodismo suelen existir en varios países. En Buenos Aires por ejemplo se organiza cada año una sobre el fotoperiodismo argentino, organizada por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA). ¿Puede ser considerado el fotoperiodismo como un arte? La pregunta lleva muchas respuestas. Flor defiende las dos propiedades de la profesión: “En la composición misma de una fotografía se encuentra un trabajo artístico. Siempre se tiene que pensar en dos cosas: el estético y el mensaje que se quiere dar a través de la fotografía”. Sobre todo mantiene que el arte se encuentra en la persona misma del fotoperiodista, “cada uno da a su foto un toque personal, y eso para mí es arte”.

 

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©Florencia Castro

 

El fotoperiodista, más que un fotógrafo

La profesión de fotógrafo cambió particularmente a partir de los años ochenta, cuando lo digital sustituyó lo analógico. Con esta nueva forma de trabajar, la carrera se amplió profundamente hasta incluir el montaje, la edición, la necesidad de saber filmar… Flor empezó a tomar clases de fotografía analógica, pero se dio rápidamente cuenta que no iba a ser suficiente. Después de tener una buena base de fotografía, siguió cursos de edición, de digital y de revelados. Y luego empezó una carrera especializada en fotoperiodismo. Para ejercer la profesión, se necesita “ser completo” según ella, y “aprender a hacer más cosas, no solamente sacar fotos”. La profesión es “mucho más amplia que antes”. Estas condiciones permiten al fotógrafo poder trabajar en varios ámbitos. Flor estuvo mirando para hacer dirección de fotografía en rodajes. Un trabajo para el cual ya tiene todas las competencias digitales necesarias.

Los cambios que afectan al fotoperiodismo no deben ser vistos como perjudiciales a la profesión sino como una posibilidad de ampliar sus competencias y su área de trabajo. El fotoperiodista siempre tiene que ser creativo y, como lo dice Flor, tiene que buscar “el poder de comunicar”. Tiene que “ir profundo en su investigación a través de una foto. Gracias a una sola imagen se puede comunicar muchas informaciones e historias”. Termina concluyendo lo lindo de la carrera y la necesidad de vivir con los cambios que la afectan: “Hay que buscar lo que sale de lo común y tratar de explicarlo con una nueva mirada, a través de una foto. Creo que soy muy joven todavía para tener la formula pero me parece que el camino va por ahí”.

Alexia Ricard

Para ver el trabajo de Flor Castro:
http://anima-viva.tumblr.com/

 

*Photojournalisme, 150 ans de reportage – Yap Hopkinson

 

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