America Latina/Arte/Identidades

Belén Cubilla: la artista que (se) burla (de) las fronteras

Belén Cubilla squat

Originaria de Paraguay, vive en Francia y, aunque sale de la ENSAD (una de las escuelas de teatro más prestigiosas de París), ha realizado su último proyecto en un squat. Entre la preparación de una serie de talleres de teatro y la reflexión sobre su próximo espectáculo, Belén Cubilla vuelve sobre su trayectoria atípica, volcando de pasada algunas etiquetas.

La primera vez que conocimos a Belén Cubilla fue en un taller de teatro que organizó en la cosmopolita Cité Internationale Universitaire de París. A cada uno de los participantes que venía de varios horizontes culturales, pidió que se inventara una voz personal para compartir un poco de su mundo cultural imaginario. De ella habló poco, pero la asombrante seriedad con la que se dedicaba a suscitar la risa y al mismo tiempo burlarse de sí misma, nos llamó la atención. ¿Quién era esta artista a la que tanto le gustaba dar la palabra a los demás? Un año más tarde decidimos esbozar un principio de respuesta.

 

La vocación en la mochila

 

Cuando relata el nacimiento de su vocación teatral, Belén Cubilla evoca un gran aburrimiento: “Estaba en un colegio católico, en una sociedad bastante conservadora y tenía ganas de expresarme, de ser más libre en mi cuerpo”. Esta libertad, la va a encontrar en las tablas y a los 15 años toma su decisión: será actriz. Aprueba la audición de la Escuela Nacional de Arte Dramático de Asunción, lo que marca el comienzo de su carrera profesional.

A partir de este momento, la niña que tanto se aburría en la escuela lo hará todo para no aburrirse nunca más. Trabajar sobre la adaptación de Antes del Trueno de Tito Chamorro con un especialista de la itinerancia, el franco-colombiano Jacká Maré Spino, y su compañía, le dio ganas de conocer Francia.

 

 

Belén Cubilla CIUP

Iniciada a una visión francesa del teatro gracias a talleres, sigue trasmitiendo a través de talleres. Aquí en la fondation Biernans Lapôtre en la Cité Internationale Universitaire de Paris

 A pesar de este encuentro atípico, lo que, a la joven actriz, le interesaba de Francia era su rigor y su reputación como templo de la teoría teatral : “En Paraguay estamos más en la práctica y yo necesitaba una visión más teórica, más universal, digamos.” Después de tres años de opción teatral en la universidad Paul Valéry de Montpellier, tenía que rendirse ante la evidencia: la teoría le gustó sólo un año y no era lo que había venido a buscar. De nuevo amenazaba el aburrimiento y cruzar el Atlántico no bastaba para conjurarlo. Se acabó el viaje geográfico y empezó el viaje creativo.

 

Desarrollar su « propio universo »

 

De la ESAD que ingresó en 2011, recuerda la chispeante presencia de su director, Jean Claude Cotillard. El padre de la «Môme» Marion, también transmitió sus genes a la actriz paraguaya en devenir: los del juego físico y de de la presencia visual, mediante la improvisación y el trabajo corporal. Fue el principio de una revelación emancipadora: “Esta manera de hacer teatro me dio confianza en mis ideas, mi pasta como se dice en Paraguay”.

De la boca a la cuchara no se cayó la sopa. Un año después de su entrada en la escuela, montó con sus compañeras, Eva Rami y Chloe Duong, su primer espectáculo titulado Christine L en el teatro la Loge. Con una promoción asumida por las propias creadoras y un público que pagaba su billete en una sala parisina, el espectáculo ya no era un ejercicio de alumnas. Las tres amigas se dedicaron a repensar el teatro clásico a su manera, inspirándose de la figura de Medea: “Este personaje nos gustaba. Pero la idea de actuar Sofocles o Euripides nos aburría muchísimo, entonces nos preguntamos cómo trabajar este personaje en un contexto actual” .

Pero más allá de una transposición moderna de Medea, se trata de humanizar el mito, darle corporeidad. Christine L ya no es sólo el arquetipo de la mujer asesina que viola las reglas de la moral y del orden cosmogónico. Es simplemente una mujer, en todos sus matices. Este primer espectáculo permite a la joven creadora posicionarse en contra de los tópicos académicos y desarollar un lenguaje escénico donde la experiencia sensorial tiene mucha importancia.

Christine L, el primer espectáculo de Belén Cubilla que, más allá de una transposición moderna, repiensa el mito de Medea

Todavía más allá

 

La etapa siguiente de la emergencia de su estética personal consistirá en pasar de una sinergía colectiva a una creación individual. Lo hizo en 2012, durante un año de residencia en la Loge con Macario. En esta trasposición del cuento epónimo de Juan Rulfo, desempeña el doble papel de asumir enteramente la puesta en escena como directora y, como actriz, de interpretar Felipa, la mujer de casa que cuida a Macario. Su escritura escénica se despoja poco a poco de diálogos para dar paso a una experiencia en la que todos los sentidos del espectador están mobilizados. No estamos lejos de la búsqueda teatral de Antonin Artaud que soñaba con un teatro “ liberado de la sicología y de la cultura”.

Por la potencia sugestiva del espacio y su interación con los actores, entre el humo, los ruidos del agua y la luz verde que subraya la presencia casi eléctrica de los cuerpos, el teatro de Belén también explora su “doble”, más allá del lenguaje, en lo inmediato del espacio escénico.

Macario, un espectáculo multisensorial

 

Sin embargo, adaptar un autor, por más “visual” y “teatral” que sea, ya no la satisface. Hace falta traspasar otros limites, cruzar otras fronteras. Sin romper con el arte que la nutrió, la creadora de Macario y de Cristine L cuestiona las convenciones del teatro que concentra los actores en salas prestigiosas con un público entendido y pone los artistas en un pedestal. Belén no quiere de esta sacralidad. O más bién se propone reinventarla. Ya no es el público el que tiene que acercarse al teatro sino el mismo teatro el que sale de sus asignaciones para encontar y nutrirse del público. Parece buscar una forma de autenticidad que supere la tradicional frontera que existe entre la sala y la escena. No quiere mentirle al público; “El público lo ve todo. Estamos frente a frente”.

Frente a frente en la calle, los campos, e incluso en lugares urbanos más extremos, más hostiles. Su recién colaboración con Kevin Thebault, en el espectáculo Jeunesse, la hizo actuar en varios squats y lugares insólitos de Lille, Brest y Dunkerque, conectándola con la improvisación, el despertar de la imaginación y la expresión de la interioridad.

 

Desarraigada y asumiéndolo

 

En torno a su identidad, Belén Cubilla parece inclasificable. Por lo menos, para los que quieren clasificarla. A ella esto no le gusta mucho: “no me siento ni francesa, ni paraguaya, ni latina, ni europea. Soy mujer y punto”, declara sin rodeos.

Belén Cubilla Macario

En Macario interpretando Felipa

Sin embargo no niega su afección por Paraguay, este país muy «poético», «interior», «espiritual» en el que todo la inspira. Entre otras fuentes de inspiración, evoca sus recuerdos de infancia y la lengua de Augusto Roa Bastos, que mezcla un español erudito al yopará, y que tiene un sitio particular en su afectividad cuando le hace falta su país y le sumerge el “techa ga u”, la saudade guaraní : “Esto significa que necesito volver a mi país o por lo menos tener un contacto con la lengua de Paraguay. Y esta lengua, poética y completamente profunda, para mí la tiene Roa Bastos”.

Volver para irse de nuevo. No es un azar si, del autor paraguayo refugiado en Francia, su cuento favorito (que va a inspirar su futura creación) es Carpincheros, la historia de estos cazadores fantasmagóricos que no pertenecen a ningún mundo. Sus barcos pasan, una noche, y arrebatan la mente de la pequeña Margaret, hija de refugiados alemanes, que decidió marcharse con ellos por el río. Como ella, el cuerpo y la imaginación nómada de Belén Cubilla elige alejarse de una tierra para otra en busca de nuevos horizontes, desde el río de la Plata hasta Bretaña y viceversa. En Francia sin embargo, no se siente en situación de exilio : “No estoy aquí por necesidad sino por elección”.

Ni paraguaya ni francesa en suma, y sin embargo muy arraigada en ambas culturas. Intentar resolver la contradicción es inútil. Ella la asume perfectamente resumiendo su identidad por su pertenencia al presente : “Soy lo que soy en el momento que soy”.

Al final de la conversación, sigue cultivando el misterio acerca a su futura creación, un espectáculo sobre ( y en) el agua, cuyo nombre no conoce. “Es todavía un proceso. Yo busco mucho, me equivoco. Puede cambiar en todo momento”argumenta. Esperamos pacientemente a que suba su telón.

Mai Lan Ndoye Olive

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