America Latina/Arte

Juanita Boada Salazar: un cuerpo que habla

Jacques Lecoq pensaba que el cuerpo y el teatro podían expresar los movimientos del mundo y de la vida tal y como la observamos en la cotidianidad. Una filosofía que siempre está de actualidad, como explica Juanita Boada Salazar, discípula de la escuela Lecoq.  Ella nos presenta este teatro físico que intenta restituir los fenómenos de la vida y presentarlos en escena comprometiéndose con la actualidad. Nos habla de esta formación que garantiza una apertura al mundo y marca su visión teatral.

 Una experiencia única basada en el cuerpo y el movimiento © Jacques Lecoq

Estamos a 7 de Octubre de 2015 y tengo una cita con Juanita Boada Salazar, estudiante colombiana en Lecoq desde 2012. Se puede pensar en grandes profesionales que se formaron allí como Michel Azama (dramaturgo y autor francés) o Paola Rizza que se especializó en marionetas. Grandes actores internacionales como Geoffrey Rush o Sergi López estudiaron en esta escuela y cuando vemos sus carreras profesionales, no dudamos de la gran calidad de la formación. Cuando nos encontramos finalmente con Juanita, descubro a una joven dinámica de 27 años. Empezamos a hablar para entender su visión del teatro.

 


«Grandes actores como Geoffrey Rush estudiaron en Lecoq»

 

El teatro físico como espejo del mundo

La escuela Jacques Lecoq, creada en 1956, ofrece una formación bastante original basándose sobre todo en el cuerpo y el movimiento. No es para nada una formación clásica, como me lo indica Juanita. Esta escuela cuyo aprendizaje se extiende a través del mundo gracias a los estudiantes extranjeros permite abrirse a la cultura.

Al mezclar idiomas y culturas diversas, la escuela crea un verdadero sincretismo que “además de abrir[nos] completamente la visión del mundo, [nos] hace compartir otras culturas”.

Los estudios se convierten en “un viaje pedagógico” donde el mestizaje “artístico y cultural juegan un papel importante en la formación”. La escuela Lecoq “nos abre los ojos al mundo exterior […] a los seres humanos y a las artes en general”, subraya Juanita. Es realmente una escuela que integra sus alumnos en la sociedad a través de la observación de la misma y que además valora cada cultura.
Esta visión del mundo animó esta institución a interesarse mucho en la relación que el teatro puede mantener con la sociedad. Los estudiantes tienen que “hacer encuestas sobre temas actuales diversos con clases sociales diferentes”. Cada año, la escuela Lecoq ofrece una observación de las personas o de actualidades a través del cuerpo. Esta forma teatral es una buena manera de poner en escena algo que queremos decir; “no solo decirlo sino que [el] cuerpo habla”, añade Juanita.

Es un teatro vivo que habla de la vida, de la esencia humana. “Hago teatro porque es una forma de decir al mundo cosas que hay que decir de otra manera que un periódico”, dice Juanita. Si el teatro puede ser la representación de nuestra sociedad, pocos artistas hablan de hechos sociales y de actualidad. Actualmente la gente ve el teatro como un arte para descansar mientras que puede aportar ideas nuevas. A través de estilos metafóricos o poéticos, el teatro puede tocar a un público muy amplio : “es un arte que debería comprometerse más con la actualidad y la sociedad”, añade Juanita.

El teatro: un medio para hacer avanzar la sociedad

Su visión del teatro motivó Juanita para trabajar sobre temas políticos actuales y bastante difíciles como las acciones de las AUC (formación paramilitar colombiana de extrema derecha, considerada como terrorista y responsable de masacres civiles). Con motivo de un concurso en Medellín, Juanita y su compañía teatral presentaron un proyecto que se centraba en una familia masacrada por las AUC. “Quería ir a Colombia para hablar de esta violencia poniéndola en escena de una manera más poética y tocar las fibras del publico colombiano” y sigue pensando que “en el teatro, se debería hablar de eso”. Lo importante del teatro es que puede eliminar los prejuicios que nos hacemos.


«El teatro es un arte que debería comprometerse más en la actualidad»


En Francia por ejemplo, Colombia es casi sinónimo de violencia con las guerrillas y las FARC sobre todo. “Para mí, es una desgracia como colombiana porque es un país muy rico y lleno de cosas maravillosas”, confia Juanita. Es justamente por culpa de estos prejuicios que le gustaría aprovechar de su formación para adaptar su proyecto en Francia “para que la gente entienda que en realidad, Colombia no es solamente lo que se habla en los medios de comunicación”.
Al conversar con ella y al ver este deseo de limpiar la imagen de su patria natal, entendemos que el teatro puede ser un nuevo intermedio para poner de relieve lados olvidados de una cultura como la de los indígenas. “Siempre estaba muy interesada en conocer mis verdaderas raíces indígenas que no conocemos muy bien… desafortunadamente”, añade Juanita que quiere comprometerse en la historia de su país. Sus raíces, los temas políticos, la violencia… unos de los tantos temas que le gustaría desarrollar durante su carrera profesional.
El teatro se convierte en una verdadera herramienta que puede hacer avanzar la sociedad, sobre todo al nivel del aprendizaje. Juanita me confesó que tuvo problemas con la educación tradicional y que le hubiera encantado aprender historia a través del teatro. Por ejemplo, durante un viaje en Verona, compañías de teatro hicieron representaciones en la calle para que los turistas aprendieran la historia de Romeo y Julieta de William Shakespeare, “de manera más atractiva que simplemente haber leído el libro”.


«El teatro es una herramienta para abrirse al mundo de una manera diferente»

El teatro es algo que puede tocar más fácilmente a las nuevas generaciones e involucrarlas en el patrimonio cultural e histórico de nuestra sociedad. Si el teatro puede hacer avanzar la sociedad, puede ser también “una herramienta para abrir[se] de una manera diferente”.

Una sociedad colombiana que no está lista todavía

Pero la verdadera pregunta que se podría hacer es saber si la sociedad está bastante abierta para entender esta visión del teatro. Si el teatro francés “está abierto a muchas propuestas [y que] intenta abrirse a otras búsquedas […] y otros estilos”, parece ser un poco más complicado para Colombia.

Como el teatro pertenece a la élite, el teatro colombiano no está tan preparado “a recibir gente nueva que viene de pequeños teatros y que tiene ideas novedosas”. Es un trabajo de larga duración que nuevas generaciones como la de Juanita tendrán que cumplir.
Justamente, para que esta formación teatral y esta visión del mundo se perpetúen se da cuenta de la importancia de la pedagogía que “es una herramienta que permite transmitir nuevas ideas  y puntos de vista personales de una manera poética y diferente”.

El profesor François Lecoq con sus alumnos © Jacques Lecoq

Juanita me hace partícipe de su deseo de enseñar que podría ser para ella un medio para compartir sus ideas, su cultura y para desarrollar la relación que une el teatro a la sociedad. Con un amigo, ya hablaron de montar su propia escuela de teatro físico en Colombia donde no se conoce mucho este género.

A las 11h30, Juanita tiene que marcharse. La acompaño hasta la estación Saint-Denis Université y seguimos hablando de sus proyectos. Entre los ruidos de la calle y el zumbido del metro, me dice que ese año se va a dedicar a trabajar su proyecto de las AUC con un objetivo claro: presentarlo en Colombia.

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