Televisión

El relato mítico argentino se moderniza gracias a Felipe Pigna

 

¡2005 va a entrar en la historia de Argentina! En efecto, después de una crisis económica enorme que transformó el país, después de los gobiernos sucesivos que valoraron en sus políticas el relato mítico de Argentina, Felipe Pigna creó en 2005 la serie Algo habrán hecho por la historia argentina: proyecto televisivo que tiene que reconstruir la historia oficial y federar el pueblo argentino.

Refundar el mito: una necesidad

Esta serie se inscribe realmente en la política de memoria histórica iniciada por Nestor Kirchner en 2003. Con la crisis del 2001, el modelo neo-liberal sufrió mucho. A continuación de esta crisis y de la última dictadura argentina, el relato mítico tradicional perdió poco a poco su eficacia. El problema en Argentina es que hubo dos versiones de la historia: una versión “real” (en general olvidada) y una versión “imaginaria” en la que el relato histórico (heredado del siglo 19 por historiadores conservadores) se basaba. En este relato oficial que Pigna considera como espantoso, notamos la imagen típica de los héroes que pidieron, con el apoyo del pueblo, la independencia el 25 de Mayo de 1810. Observamos la imagen de estos mismos héroes que construyen un nuevo país, un nuevo panteón que será el futuro modelo de una comunidad. La importancia de la escritura, y en particular de la poesía que cantaba las hazañas y los triunfos de estos héroes, no es anodina: los escritos fijaron este relato mítico en la historia oficial. Según Pigna, era necesario actualizar esta historia y hacer un homenaje a los verdaderos héroes de Argentina. El programa responde así a una verdadera demanda social: los ciudadanos, castigados por la dictadura y la crisis, necesitaron tal programa.

Back to the future

Gracias a un viaje en el tiempo colonial lleno de reconstituciónes en imágenes de síntesis, Mario (el conductor) y Felipe (el historiador) nos explican con humor y pedagogía el nuevo relato histórico del país. En el primer capítulo, el objetivo fue realmente de contextualizar la época histórica para entender cómo el proceso revolucionario fue puesto en marcha. Todo empezó en 1806/1807 con dos invasiones inglesas que abrieron una brecha en Argentina: Pigna nos da una imagen del Imperio español muy debilitado que no podía proteger correctamente sus colonias. Las nociones de patriotismo y de nación nacieron en aquella época: las tertulias revolucionarias crecieron, lo que marcó el inicio de la revolución. Cuando se cayó la Junta de Sevilla en 1810, la primera junta revolucionaria se creó el 25 de Mayo: “fue el momento de pensar un país” nos dice Pigna. ¿Qué significa eso?¿ El 25/05 no fue la independencia? No,no,no… y este punto es el más importante: Pigna desmitifica el relato oficial. Muchas personas (yo la primera) solían pensar que el 25 equivale a la independencia. Es importante saber que durante el 25 de Mayo, hubo una oposición muy fuerte: en efecto, un bando quería que España compartiera su poder (para mantener los vínculos con España y las estructuras sociales heredadas de la colonia), otro bando quería la independencia total. Mejor dicho, la revolución no fue tan fácil como se suele leer en manuales escolares. En realidad, la independencia ocurrió en 1816. El historiador restablece aquí una verdad histórica. Acaba el capítulo con la presentación de un héroe casi olvidado: Mariano Moreno. Lo presenta como un iniciador de la independencia que murió envenenado por culpa de una oposición demasiada fuerte. Hay un gran debate alrededor de este personaje: los historiadores conservadores dicen que Moreno hubiera podido ser el actor principal de una “Plan de operaciones” (organizar la ejecución masiva de cualquier disidente político), dicen que no murió envenenado… hay diferentes versiones pero Pigna rehabilitó al personaje. Este hombre creó las bases de una futura independencia, es realmente un “héroe” y no hay que olvidar sus actos decisivos. Pero no hay que verlo todo de color rosa: después de la primera junta y de la muerte de Moreno, hubo una inestabilidad política enorme en Argentina. El país estaba construyéndose. Desde el primer capítulo, Pigna actualiza la historia.

Una construcción inteligente al servicio de sus objetivos

Lo que me llamó más la atención es la construcción de la serie; una construcción que apoya realmente el trabajo de Pigna. Cada capítulo tiene una segmentación muy mera: tres temas como máximo. Puede ser insignificante pero este programa de vulgarización tiene que ser entendido por todos, este programa se dirige a un público amplio que tendrá las mismas herramientas para compartir el patrimonio histórico. Es la meta de Pigna: integrar el “pueblo” en la historia. ¿Pero, cómo puede integrarse en el pasado? Es muy fácil: gracias a las reconstituciones virtuales y una cámara subjetiva: Mario, Felipe y el espectador se integran en la historia. Tenemos la sensación de participar al primer cabildo abierto o viajar en altamar con Mariano Moreno. Es un proceso cinematográfico interesante que atrae al público (y en particular a los niños). Eso permite darle una verdadera función didáctica al programa. Notamos también un sistema alegórico que puede ayudar la buena comprensión del programa: Mario representa la historia oficial y Felipe la historia “actualizada”. Las dos representaciones se oponen: Felipe puede, gracias a las preguntas de Mario, poner de relieve los defectos del relato oficial, los puntos que deben matizarse etc…

¿Un programa comprometido?         

Algo habrán hecho”… esta expresión nos suena, ¿no? Hay que remontarse al último régimen dictatorial para entender bien el sentido de esta frase. Hace referencia a la “complicidad civil” a la gente que no se rebeló contra las detenciones ilegales organizadas por las fuerzas del orden. Por miedo a las repercusiones, el pueblo solía decir “algo habrán hecho” para justificar los secuestros y desapariciones. Pero Pigna transforma totalmente el sentido de esta expresión: su objetivo primero es rendir un homenaje a los verdaderos “héroes”, a los “padres fundadores” de Argentina tal como Mariano Moreno (que fue realmente EL héroe del Bicentenario) o Manuel Belgrano por ejemplo. Quiere recuperar el prestigio perdido de estos protagonistas. Gracias a imágenes de archivos de dictadores o presidentes poco escrupulosos (como Menem), Pigna difunde otro mensaje a través de esta expresión: denunciar la actitud de los gobiernos sucesivos que causaron tantos problemas y revalorizar el papel de los protagonistas olvidados de la historia oficial. Por supuesto, este trabajo bastante progresista provocó reacciones violentas de los “pro-tradicionalista” que se oponen a la visión que Pigna da de Moreno, o de la actitud de Sobremonte, critican muchas cosas que se alejan del relato oficial y del mito casi sagrado de la patria.

¿Cuál es el balance de esta serie?

Kirchner, con su política, quería “repatrimonializar” la historia, quería crear una colectividad en Argentina: ¡dicho y hecho! Con esta serie, Felipe Pigna propone un relato histórico que moviliza al pueblo, es casi una manera de decir “si el pueblo no quiere creer más en la política, puede creer en la historia”: la historia de un pueblo, de una sociedad. Si la puesta en escena de los capítulos puede parecer un poco exagerada, hay que fijarse bien en el contenido para entender esta nueva historia argentina.

¡Le deseamos un agradable viaje en el tiempo: 3…2…1 Despegue inmediato!

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