Cultura y México

La migración, las dificultades pero siempre el canto: Cristel, cantante de mariachi en París

No me vi como una artista comercial”, es como se define Cristel, joven cantante de música ranchera mexicana. Nos habla de su pasión por la música, de sus sueños, de sus éxitos y también de las dificultades para sostenerse en la vida en Francia a través de su carrera artística, pues no es fácil vivir de la música como migrante en un país extranjero. Le gusta interactuar con la gente, interpretar la música con el público y sobre todo ser embajadora de la música mariachi.

CHAPTEAUCristel con su traje y su sombrero blanco (fotografía Cristel Plancarte, 2012).

El canto: su pasión

Cristel cuenta sus recuerdos, su infancia en México. Empezó a cantar desde muy pequeña: “yo empezaba a cantar, las canciones muy conocidas ahí en México, de Cricri, canciones de niños que me enseñaban en la escuela”. Francisco Gabilondo Soler conocido como Cri-cri, cantautor mexicano dedicado a la música infantil (como Henri Dès para los niños francófonos). Tenía un programa de radio con el personaje de Cri-Cri, el grillito cantor.

Después, Cristel participó en concursos en la escuela e ingresó al grupo juvenil folklórico donde cantaba y bailaba junto a sus compañeros y compañeras y salían a pueblos a mostrar su trabajo.

La artista que le encanta, que le inspiró en un momento dado fue Rocío Dúrcal.

Rocío Dúrcal fue una cantante y actriz española muy famosa en los países hispanohablantes. Colaboró con muchos artistas latinos, especialmente con el cantautor mexicano Juan Gabriel, que empezó su carrera en los años 1970 y vendió millones de álbumes en el mundo. En México, Roció Dúrcal cantaba todas las canciones de Juan Gabriel (bio express). Cristel precisa: “Ella siempre me gustó, su tono de voz, su vibración, su interpretación. Pues es española y de repente cantando la música mexicana, me gustaba mucho esa fusión que hacía entre lo español y lo mexicano.Yo creo que tiene que ver algo con mis raíces, también porque mi mama es mexicana, mi papa es francés y mis abuelos españoles ; entonces tiene que haber algo por allí”.

Una artista simple que solo quiere cantar

​ “No me vi como una artista comercial”, es como se define Cristel. Su pasión es cantar y nada más: “no buscaba espacios para proyectarme a la televisión sino más bien para ir a los pueblitos, para cantar, para dar de mí en una fiesta más popular, en las ferias”. Por eso se fue a cantar en las ferias nacionales de Lázaro Cárdenas, de Morelia en el estado de Michoacán, y con asociaciones salía a comunidades.

Su primer trabajo profesional fue cuando ingresó al grupo versátil musical Adagio en Morelia, Michoacán, México y continuó su carrera como solista cantando para asociaciones culturales en el estado de Michoacán porque su talento lo quiere compartir directamente con las personas en los pueblos de Michoacán. No busca especialmente la visibilidad mediática.

Cristel ha cantado de todo, rumba, salsa, románticas “porque finalmente era donde había mercado”, pero se dedica sobre todo al género de la música ranchera porque “es lo que a mí gusta, es mi pasión”.

La música ranchera: el mariachi

Los Mexicanos dicen “música vernácula” cuando hablan de la música ranchera. Es una música popular y folklórica que representa la cultura mexicana. Esta música va acompañada con el mariachi, un grupo compuesto de guitarristas (especialmente de vihuela mexicana, guitarrón mexicana), violinistas, trompetistas, a veces hay un arpista y un jugador de armónica: es como un orquestra. Como lo dice Cristel “el mariachi muestra la cultura mexicana, los gritos y los diferentes sonidos. La música ranchera lleva toda la alegría, toda la cultura y la historia de un pueblo que quiere siempre sobresalir, que quiere estar en fiesta, feliz y muestra también un poco de este movimiento que tiene un país como México que finalmente quiere salir adelante”. Puesto que México es un país que se desarrolla muchísimo, actualmente es un país emergente que conoce ciertas dificultades particularmente por culpa del narcotráfico. Pero afortunadamente, México es también conocido por su cultura tan rica: “la música es una de las interpretaciones por las cuales México se muestra al mundo. Cuando uno habla de la música ranchera al nivel mundial se entiende como una unión de sonido y es un lenguaje que todos los Mexicanos lo entendemos”. Aun si “cantar con un mariachi es algo fabuloso”, Cristel no tiene siempre la oportunidad de cantar con un mariachi entonces tiene sus pistas para interpretar las canciones. Este género musical (el mariachi), conocido mundialmente, fue inscrito en 2011 como “patrimonio inmaterial de la humanidad” por la UNESCO.

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Cristel con un mariachi en Narva, Estonia (fotografía Cristel Plancarte, 2013).

Migrar al país de su padre y compartir su pasión del canto

Cristel decidió migrar a Francia, el país de su padre, que no conocía mucho. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hay aproximadamente cinco mil migrantes mexicanos que viven en Francia en 2000. La mayoría de los migrantes mexicanos van a los Estados Unidos de América. Al contrario de los Mexicanos que se instalan en Estados Unidos de América, los migrantes mexicanos en Francia son diplomados.

En Francia, el sueño de Cristel es de cantar “la música mexicana y traer todo el colorido, traer el folklore”. Antes de venir a Francia, Cristel buscó una diseñadora para que le confeccionara sus trajes de Charra: uno rojo, uno negro y otro blanco con dos sombreros y se prepara con trajes típicos de Veracruz, Jalisco y Michoacán para mostrarnos parte del folklore Mexicano.

En París, Cristel quiere hacerse embajadora de la música mexicana en París: “quiero mostrar a la gente un poquito de lo que es la cultura mexicana a través de este género con el mariachi, con toda la alegría de México”. No solo canta sino baila los bailes típicos más conocidos en México (los bailes de Guadalajara, de Veracruz, de Chiapas) y puede hacer todo un espectáculo de música ranchera.  

Las dificultades de los migrantes: la importancia de la red

Aunque no tenía problemas de papeles administrativos (al tener ya la nacionalidad francesa por su padre), nada fue fácil sobre todo para vivir de su arte.

Estaba muy motivada (“cuando uno tiene las ganas de hacer las cosas, las puertas se abren”) pero no fue fácil. Empezó a buscar, en las redes sociales, asociaciones latinoamericanas “para saber cómo se mueve el sistema aquí en Francia y ver cuál era mis posibilidades y abrirme campo”.

Gómez Martín Carmen (2009) subraya la importancia de la red en el proceso de migración. La red permite dar una visibilidad a la migración y también de proteger la persona frente a las hostilidades (articulo completo). En este sentido, cantó en fiestas particulares, en las posadas de los latinos y después, durante seis meses, en un restaurante mexicano de París. También, cantó en la misa dedicada a la virgen de Guadalupe organizada cada año el 12 de diciembre en París. En todo México (y en París), cada 12 de diciembre se festeja la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un indígena, en el cerro del Tepeyac en 1531 (historia). Cristel adoró este momento: “Fue una experiencia maravillosa, también muy profesional. (…) Fue algo para mí que jamás nunca había sentido. Fue algo muy emocionante y allí fueron muchos latinos. Me escuché como yo creo nunca me había escuchado. (…) ese día que le canté a la virgencita pasó algo, algo muy bonito en mi corazón y de allí también entendí muchas cosas porque estoy tan lejos de mi país”. Este momento particular le permitió reflexionar sobre el sentido de su migración.

​ Estuvo contenta pero ella quería cantar para los Franceses: “mi visión no era tanto enfocarme en un público latino porque es un círculo muy pequeño, lo hice para empezar”. Ella quiere “ser embajadora de la música mexicana principalmente aquí en París y después a donde se me dé la oportunidad de cantar”.

Pero unos mexicanos la ayudaron para ir a cantar en las residencias de ancianos en París: “Me encantaba, me fascinaba porque curiosamente las personas no sabían las canciones pero yo sentí que así transmitía algo de México, las veía tan contentas, tan felices”. Cantar, transmitir y compartir su pasión del canto, del baile, le encanta: es una artista de corazón.

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Cristel cantando en las residencias de ancianos (fotografía Cristel Plancarte, 2013).

​Según ella, en Francia, la gente valora mucho la cultura de otros países: “saben que es algo valioso, no nada más es para la fiesta o para el relajo”.

Durante tiempo, por razones personales y porque necesitaba buscar un trabajo, dejó de cantar. A veces, la música “no te da para vivir, es solo una satisfacción personal”.

Tuvo dificultades, “primero me organicé bien porque llegué así como que volando y luego aterricé, no es tan fácil para un extranjero”.

Ahora que tiene un trabajo, de nuevo quiere cantar: “vuelvo a retomar mi pasión porque, aunque no me da para vivir económicamente, finalmente se necesita, es parte de mí, te digo lo traigo desde muy pequeñita y es algo que quiero seguir haciendo”. Su objetivo actualmente es de “armar algo que no sea una gran producción pero que alguien se está disfrutando en una cena y que puede estar viendo también un baile típico folklórico  de México”.

El testimonio de Cristel nos permite ver la importancia de la red en el proceso de construcción de una nueva vida por los migrantes. Le deseamos lo mejor porque es una artista llena de talento, que canta, que baila y que solo quiere traer la cultura mexicana a París…

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