Cine/España

¿La Voz dormida de Benito Zambrano: un papel de memoria?

No es paradójico que el cine trate, analice o denuncie los tormentos de la política. Una película puede ser mucho más eficaz que cualquier discurso para entender mejor algunos episodios confusos de nuestra historia. Mientras  España no ha exorcizado los demonios de la guerra civil y de la posguerra, el cine, a lo largo de los años, se ha interesado en esta época para restablecer la veracidad de los hechos.

El cine: historia de un medio de comunicación

Por definición, un medio de comunicación es un soporte que difunde un mensaje. En los regímenes autoritarios, el cine era una herramienta útil para hacer propaganda (Claude-Jean Bertrand, chapitre 2, Les Fonctions des médias). Era el caso durante la dictadura de Franco: censura y represión reinaban, era imposible denunciar las acciones del régimen. Pero la represión invita a la transgresión. El cine durante la transición democrática empezó a denunciar los actos del franquismo atribuyendo a muchas películas un papel de reactivación de la memoria histórica.

La voz dormida: una película implicada

En 2011, el director de cine Benito Zambrano adaptó el libro epónimo de Dulce Chacón basado en testimonios de personas que han vivido durante la dictadura. La película se enfoca en la represión y las condiciones de vida de los habitantes, particularmente de las mujeres encarceladas, justo después de la guerra civil. Desde el principio, la película denuncia con un realismo ejemplar y una atroz dureza, la amplitud de la represión durante la posguerra. La obra plantea las buenas preguntas y da las respuestas correctas.

¿Quiénes eran las verdaderas víctimas? El gobierno actual no ha reconocido realmente a los verdaderos mártires de la guerra civil y de la dictadura. Aun en la ley de memoria votada durante la presidencia de Zapatero, no se sabe verdaderamente: “Ley 6/1982, de 29 de marzo, de pensiones a los mutilados civiles de guerra.” La ley aporta su apoyo a los “mutilados”, a los “españoles que sufrieron”, pero nunca se dice “a los republicanos”. En la película, Zambrano nos muestra cuáles eran las víctimas. Se entiende por “republicanos” las personas que apoyaron la República y que lucharon después en contra del régimen franquista y su ideología. Si el lado republicano fue bastante representado por la clase obrera y media (como Pepita que viene del campo cordobés) hay que matizar las cosas. En general las clases de la alta burguesía no padecieron mucho  esa represión pero hubo también familias de estas clases que tenían ideas republicanas: el empleador de Pepita puede vivir casi normalmente gracias a su familia muy próxima a Franco (en la escena de la cena familiar, su padre le acusa de tener ideas demasiado republicanas y le obliga a adherir a la ideología franquista).

Es interesante conocer la identidad de los autores de estos crímenes, porque no se sabe realmente quién ha apoyado a Franco. En la película, vemos que el régimen funciona gracias a tres pilares: el primer pilar es la religión. En la obra de Zambrano, vemos a monjas odiosas que maltratan tanto física como moralmente a las prisioneras (bofetadas, amenazas, golpes etc…). En vez de ayudar a las mujeres que viven en un mundo injusto con el miedo de morir, la película subraya que la Iglesia tuvo un gran papel de represión durante la dictadura. Esta denunciación es muy importante porque hoy en día, con las nuevas generaciones que no han conocido esa terrible época, la Iglesia católica intenta matizar sus actos durante la dictadura. Se considera también como víctima, diciendo que un montón de monjes fueron ejecutados por grupos militares fascistas. Pero, no hay que olvidar su apoyo sin límite, como institución, al régimen de Franco, lo que se ve muy bien en la película.

Después, notamos la presencia de la guardia civil cuyo papel era causar terror en las ciudades y los pueblos. Abusaba de su superioridad: las escenas de torturas (como el interrogatorio de Pepita, del Cordobés y de Paulino) nos muestran cómo inculpaban a la gente: aprovechando el dolor, el sufrimiento y el miedo. El ejército fue el último pilar del franquismo: en la película, obligan a la gente a hacer el saludo franquista y sobre todo, ejecutan a los prisioneros de guerra. A propósito de ejecución: notamos también la importancia de los juicios ilegales que tuvieron lugar en esa época. Se aprovecharon del analfabetismo para llevar a cabo las acusaciones contra personas que no podían firmar o leer la condena para pedir una nueva defensa. Eso es la visión dada por la película pero se sabe que en los años 30, el 44,4% de las mujeres no sabían ni leer ni escribir, así se puede adivinar que la tasa de analfabetismo global era bastante importante. Las misiones pedagógicas intentaron arreglar este problema pero el porcentaje permaneció fuerte al principio del franquismo. Es la Sección Femenina la que tendrá, a lo largo de los años, que educar y adoctrinar a la gente más pobre. Por culpa de estos juicios, se estima que 50000 republicanos fueron ejecutados durante la posguerra (y no hablemos de las personas encarceladas…). Así, La voz dormida permite designar a los verdaderos culpables y rehabilitar a los republicanos, cosa que los gobiernos sucesivos de la democracia nunca han hecho de manera oficial.

Gracias a la película, nos damos cuenta de las horribles condiciones de vida: no había ninguna libertad de expresión. El título lo insinúa: La voz dormida refiere al pensamiento republicano que no se podía expresar de manera libre. El gran número de signos fascistas muestra bien cuál era la atmósfera de la época (cf: cruz gamada en el tribunal, la palabra “falange” en las paredes de la prisión). Este elemento permite denunciar la actitud de los sucesivos gobiernos democráticos españoles: no hace mucho tiempo que se decidió suprimir los signos vinculados con el franquismo (supresión de los nombres de calles que refieren al franquismo, a excepción de elementos arquitectónicos; medida prevista en la Ley de Memoria de 2007). Desgraciadamente, muchos de estos elementos siguen existiendo en pueblos y ciudades.

Una película de memoria

Durante el debate sobre la ley de memoria histórica (que “preve” aperturas de fosas comunes, subvenciones para las víctimas, depolitización del Valle de los Caídos etc…), la derecha española (PP) criticó al gobierno de Zapatero (PSOE) diciendo que esta ley iba a abrir de nuevo las cicatrices del pasado. Había que “pasar la página” (“pacto del silencio”). Vemos que la rivalidad entre derecha e izquierda sigue siendo importante. Pero, ¿cómo un país puede progresar olvidando su propia historia? Eso muestra bien la actitud del Estado respecto a la guerra civil: hay reticencias mientras que la población española (sobre todo los herederos del bando republicano que piden un reconocimiento público) quiere conocer la verdad. Como la Ley de Memoria ha sido criticada por muchas asociaciones porque ha sido parcialmente aplicada, La voz dormida cumple un papel de memoria. La película entrega una nueva visión de los hechos e invita a reconsiderar las versiones oficiales. La única manera de vivir en paz con su pasado es reconocer lo que pasó. Como el Estado se queda mudo, el cine rinde un homenaje a los republicanos.

Pauline Giroux

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