America Latina/En español/Políticas culturales

El Chile olvidado recobra voz y cuerpo

El 11 de septiembre de 1973,  fracasaron las ilusiones del pueblo chileno. Por una parte, las de los partidarios del gobierno socialista Allende que soñaban con euforia y esperanza por construir un “Chile bien diferente”. Por otra parte, los opositores a la política de Allende  que se implicaron para derrocar lo que temían ser una “dictadura del proletariado”,  participaron en el surgir de otra realidad chilena. Pero lo que sucedió no correspondió tampoco con lo que  habían imaginado. Dos utopías antagónicas  se polarizarían al ocurrir el Golpe de Estado de Pinochet. De allí nacieron 17 años de Dictadura, 3 214 ejecutados políticos, de los cuales 1 000 desaparecidos y una República basada en la supresión jurídica de la memoria y del reproche moral sobre los atropellos a la humanidad chilena. Al conmemorar los 40 años del Golpe, los chilenos acabando con “el borrón y cuenta nueva”, vuelven a confrontar los fantasmas pesadillas del pasado con la realidad actual.

Encuentro: memoria/vida real fomentada por los numerosos artistas e intelectuales que siguen alimentando la riqueza cultural de un Chile demasiado olvidado.

avion  Colectivo casa grande

Fotografía por Claudio Santana.

En 2013, la conmemoración de los 40 años del golpe abrió la posibilidad de una conversación pública que interpeló a distintos sectores de la sociedad chilena. Intelectuales, ciudadanos, medios y artistas volvieron a considerar la historia empezando así a conformar el esqueleto de una nueva reflexión y de nuevas maneras de considerar el tema ambiguo de la memoria. En el momento en el que la sociedad busca crear une verdadera reconciliación social y política, ya no basada en el silencio y el olvido sino en “ verdad,  justicia y memoria » tal y como lo mencionó el País, se ofrecen a nuestras imaginaciones varias vertientes: la memoria oficial/política; la memoria histórica; la memoria colectiva… Las acciones artísticas, al interesarse a todas ellas, parecen ante todo fundarse en la “memoria concreta”, la que permite establecer y aclarar hechos de manera sólida, para permitir una liberación duradera en el presente.

En la calle, El Colectivo Casa Grande plantó el decorado al pintar  las sombras de cuatro aviones Hawker Hunter de los que rodearon La Moneda listos para atacar, simbolizando las sombras de la dictadura que subsistan todavía sobre el país. Aparición de 24 horas, la realización del proyecto involucró a 30 voluntarios. Un falso directo en televisión nacional enseñó los militares chilenos mientras describían el incendio provocado por esos mismos aviones como 4 décadas antes a la manera de algo que ocurriera en tiempo real. El programa “imágenes prohibidas” también permitió presenciar los hechos tal cual sucedieron sin demasiados comentarios. Se presentaron conciertos llamados “vivas voces”. Marchas con  lema “Marcho con tu rostro y llevo tu proyecto en mi memoria” dieron cuerpo con carteles a los rostros de cientos de desaparecidos. La performancía “querrer no ver” permitió presentar la imágen de montones de personas caídas en el suelo junto a un tráfico impertubable en la ciudad. Se tocó la música (Inti Illimani) de la Unidad Popular en las carreterras, lo que nunca había sucedida tras el golpe. Muchas otras “40 acciones para conmemorar los 40 años del golpe” se presentaron: exposiciones de fotos – incontrarrestables-, coloquios, infografías interactivas…

El conjunto permitió presenciar otra vez en carne y hueso pero con el aporte del presente las situaciones de aquellas épocas.

La performence de Alexandra Mabes en el Museo de la Memoría auditorio, parece resumirlo todo. Ella la describe así:

“En 1981 la vedette española, María José Nieto, deslumbra a los televidentes con un número bailable al compás del tema “Fumando Espero”, en el programa “Sabor Latino” de canal 7. Su cuerpo danzante se convierte en objeto de deseo de miles de compatriotas. En la misma época, fue amante de uno de los cabecillas de la CNI. El golpe de estado inició un período de violenta represión sobre los cuerpos y este programa, en 1981, despliega una relación compleja con él, en donde el cuerpo a través de la danza revisteril[1] cumple una doble función de seducción y camuflaje, atrayendo las miradas hacia el cuerpo de la bailarina y su promesa de placer, a la vez que distrae las miradas hacia el dolor y muerte de miles de cuerpos, provocados por la dictadura.”

Se llama “fumando espero” y volviendo a pensar en la introducción, no podemos sino notar como las ilusiones, sean esperanzas o miedos, -dos facetas de una misma moneda-  al entrechocarse el 11 de septiembre de 1973, ocasionaron el desmembramiento de los cuerpos.

A través del artista se vuelven a expresar todos los aspectos de la humanidad reprimidos o limitados por la sociedad y por el que reaparecen todas las posibilidades. « Cada recuerdo obedece al punto de vista de la edad que tenías cuando lo adquiriste. Si cambias ese punto de vista, cambia tu recuerdo ». Así lo decía el talentoso y no menos chileno Jodorowski.

Marine Mathieu

Para profundizar:

-LIRA, Elizabeth. « Algunas Reflexiones a Propósito de los 40 Años del Golpe Militar en Chile y las Condiciones de la Reconciliación Política », Psykhe,vol.22 no.2, Santiago, nov. 2013

[1] la revista :  en general, un espectáculo teatral consistente en una serie de cuadros sueltos, por lo común tomados de la actualidad.

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