America Latina/Identidades culturales y política en Latino América

ALVARADO ÁLVAREZ, Ignacio, “Mente Snuff”, Al Margen, 12 de agosto de 2007- reseña crítica

Fenómeno estudiado desde los años 1980 por los feministas (Diana Russell, Jill Radford, Mary Anne Warren), el feminicidio fue un concepto utilizado por Marcela Lagarde, antropóloga y política mexicana, para exponer la situación en Ciudad Juárez. Los asesinatos de mujeres en esta ciudad fronteriza de Estados Unidos, iniciados desde 1993 con la muerte de once mujeres, pero nunca resueltos tuvieron muchas explicaciones y hipótesis. El artículo “Mente Snuff” de Ignacio Alvarado Álvarez, escritor y analista político mexicano, cuestiona estas interpretaciones de los asesinatos, su veracidad y su peso sobre la opinión internacional. Publicado el 12 de agosto de 2007, en El Margen, “periodismo de investigación, medios y literatura”, el artículo nutre la sección especial de investigación sobre el feminicidio. Así, el autor trata de denunciar las ficciones, los mitos creados y difundidos sobre el fenómeno de las muertas de Juárez: el comercio de películas llamadas snuff y la relación con los bandos de narcotraficantes.

Entonces, ¿Cómo se explican estos mitos sobre el feminicidio y se refuerza esta realidad morbosa? Además, ¿cuáles son las otras vías serias de investigación sobre el feminicidio?

Ni una mas

Las ficciones de Luz Estela Castro y de la opinión internacional

Empieza el autor por un ataque directo a las declaraciones de Luz Estela Castro entrevistada por La Mañana, un diario catalán. Directora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres y abogada de la organización Justicia para Nuestras Hijas, Luz Estela Castro alimentaría el mito según el que los autores de los crímenes participarán a la realización y al comercio negro de filmes snuff[1] y a los ritos de iniciación y orgías de los narcotraficantes. Del mismo modo, afirma un sólo esquema físico y social de las víctimas:“jóvenes de entre 16 a 25 años, bonitas, estudiantes o trabajadoras de maquila. (…)”; además de una misma estrategia de asesinato: secuestrar, violar, torturar, matar y arrojar los cuerpos al desierto.

Ella es invitada a reuniones internacionales como en Lleida. Así, el autor cuestiona las repercusiones y los impactos negativos de unas declaraciones como las de la representante de Justicia para Nuestras Hijas sobre las futuras acciones de la Unión Europea y sobre la futura Cumbre Eurolatinoamérica de 2007. Además, pone de relieve la negligencia y la injusticia al nivel internacional con las medidas y proyectos creados por el Parlamento Europeo como el informe leído por Raül Rovera i Rueda, vicepresidente de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo, que pretende aplicar programas de disminución de la violencia de género en México y Centroamérica. Pero, según el autor, intenta sobre todo, proteger los intereses de sus empresas de inversiones. Él llama nuestra atención sobre el peligro de basar los informes, programas e intervenciones futuras en testimonios erróneos y estereotipos basados sobre los estereotipos del sexo, de la violencia y de las drogas.

Rechazar la ficción para conocer la realidad

Ignacio Alvarado Álvarez nos presenta otras personalidades que según él alimentan los mitos de las muertas de Juárez y que se autoproclaman especialistas y expertos del fenómeno. Sin embargo, según el autor, no lo son porque crean un “divorcio con la realidad”: “han tejido historias increíbles para referirse a un fenómeno que están lejos de comprender.”  En efecto, acusa a Diana Washington, autor de Cosecha de Mujeres, Safarí en el desierto mexicano, 2005, y a Sergio González, conocido por Huesos en el desierto, 2002. Afirma la facilidad y lo redituable de inventar literatura sobre el feminicidio que según el periodista, se explica sociologicamente. Es decir que este fenómeno es más complejo y que no puede reducirse al campo del narcotráfico o de fenómenos aislados como los filmes snuff. Según el autor se tiene que matizar y hundir más en “los torbellinos de una sociedad sumamente compleja.” No hay un mismo perfil de víctimas como no hay un sólo asesino. Sobre todo, es importante considerar al feminicidio como un fenómeno global a América Latina, lo que cuesta investigar con mucha seriedad sobre las mentalidades, culturas y sociedades latinoamericanas.

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La desmitificación de los mitos: un ataque directo y provocador

Desde el primer capítulo, Ignacio Alvarado Álvarez ataca a la abogada Luz Estela Castro a causa de sus explicaciones del femimicidio y a los escritores Sergio González y Diana Washington. Sin embargo, estas personalidades están reconocidas internacionalmente por sus encuestas y luchas por la justicia. Por ejemplo, Luz Estela Castro es llamada “Lucha Castro” gracias a sus múltiples denuncias sobre la impunidad que prevalece en casos de feminicidios y sobre las omisiones de funcionarios. Del mismo modo, Diana Washington fue recompensada “Latina Leader” por los medios de comunicación gracias a sus trabajos de encuestas para la justicia social en Ciudad Juárez.

Así, el discurso mismo del periodista y analista político es provocador porque pone en duda la veracidad de las declaraciones de estos “expertos” reconocidos en la historia de este fenómeno y aún más las acciones interesadas de la ONU. El título mismo del artículo “Mente Snuff” pone de relieve una “moda”, una forma de pensar el feminicidio de manera sensacionalista: estos crímenes de mujeres están relacionados a un cine marginal y al ámbito de las drogas. Entonces, se posiciona en contra de unas hipótesis que engendran fascinación por el horror y al mismo tiempo desviación de la verdad. Estas hipótesis son rumores según él aunque participan del fenómeno. Entonces, la argumentación de Ignacio Alvarado Álvarez es muy interesante y clara, basándose sobre las citas de las propias declaraciones de Luz Estela Castro. Lo pertinente reside en su cuestionamiento de las hipótesis sobre el feminicidio y en la desmitificación de unos mitos y prejuicios sobre estas mujeres y sus asesinatos, tratados como un neopolar. Nos ayuda a reflexionar dándonos pistas de investigación desde una perspectiva global y social.

Fenómenos aislados contra un fenómeno global

Ignacio Alvarado Álvarez pone de realce problemas esenciales en la encuesta sobre el feminicidio en Ciudad Juárez: veracidad de las múltiples y diferentes explicaciones de tipo sensacionalista y rumores sobre el caso; tratamiento del fenómeno desde un punto de vista aislado y las faltas de encuestas serias. Tiene razón en el hecho de desmitificar el feminicidio y sus estereotipos que han hecho la fama, y hasta el orgullo para algunos, de Ciudad Juárez. Sin embargo, los rumores atados a estos crímenes de mujeres como la industria ilegal de cine snuff como los ritos de iniciación de los narcotraficantes, pueden ser explicados por unos elementos. Desde una perspectiva histórica, esta ciudad fronteriza acoge desde el siglo XIX, toda forma de delincuencia y en particular la prostitución. Las primeras muertas de Juárez fueron identificadas como prostitutas. Así que estas facilidades para la ilegalidad y la alianza entre Eros y Thanatos pueden desembocar en el sexo necrófilo.

El alto grado de sadismo y de tortura aplicado a los crímenes puede explicar este negocio del cine snuff. Además, con la implantación en los años 1960 de las maquilas, que emplean una gran mayoría de mujeres, se diseña un esquema de las víctimas, como lo había declarado Luz Estela Castro, y verificado por el Congreso Internacional de los Derechos internacionales de los derechos humanos en 2003: jóvenes con pelo largo, de 15 a 23 años, de tez morena y originarias de hogares pobres. Este determinado patrón es aprobado por muchos escritores y reporteros como Sergio González, citado en el artículo, que después de las revelaciones hechas en su libro, Huesos en el desierto, fue atacado en su coche. Pero ahora es criticado, ya que se encontró cuerpos de niñas, de mujeres de edad más avanzada y hasta una extranjera (Hester van Nierop en 1998).

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En cuanto a la relación con el narcotráfico, Diana Washington, por ejemplo, había denunciado esta “caza de ciervas” en la que los “narcojuniors” secuestran, torturan y matan para demostrar su poder y afirmar cierta solidaridad entre los miembros del bando. Había dado nombres, determinado cierta técnica de las mafias locales para hacer desaparecer los cuerpos, la “lechada”[2], y la existencia de las narcofosas que escondían los crímenes de mujeres. Si estas explicaciones pueden ser válidas y probadas no explican de manera absoluta el fenómeno. Entonces, se crítica este éxito mediático de la prensa amarillista, de novelas y películas como la de Gregory Nava, Bordertown, de 2011 sobre el feminicidio, muy criticada por ejemplo porque repite mitos: “hay películas snuff, hay gente robando órganos, hay asesinos seriales, hay gente rica que está haciendo esto y está tapado”[3]. Trata de mujeres, tráfico de órganos, serial killers, “spree murder”[4], satanismo: tantas tesis que quedan al estado de rumores. Prueban la ineficacia de las encuestas y la negligencia del Estado condenadas por Comisiones nacionales e internacionales como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (informe 44/98). Borran una encuesta digna y científica sobre el fenómeno.

La necesidad de una investigación crítica y sociológica

De forma muy pertinente el autor anuncia la necesidad de una verdadera investigación empezando por negar un fenómeno aislado, como lo pretende las autoridades mexicanas. En efecto, el feminicidio se aplica a otros países de América Latina como Guatemala, Honduras y El Salvador entre otros. Así, el feminicidio de Ciudad Juárez es un feminicidio dentro de un fenómeno global que se explica dentro de la sociedad misma. El machismo exacerbado por la implantación de las maquilas que permite el trabajo de las mujeres y su independencia económica, la violencia intrafamiliar, crímen de tipo situacional[5], que según la Red Nacional de Refugios consta de 2500 asesinos de mujeres al año, como la situación de la frontera con Estados Unidos, pueden ser causas de este feminicidio. Del mismo modo, que se puede explicar por una política corrupta. Por ejemplo, el comisionado de la ONU, el fiscal Carlos Castresana, determinó en 2009 que estos crímenes eran perpetuados por agentes del Estado y que se debería sanear los rangos federales como municipales. El 77% de crímenes impunes y la continuación de los asesinatos[6] revelan objetivamente la urgencia de investigar en contra de un fetichismo hasta ciertos clichés de la ciudad como droga y sexo sino de analizar con profundidad los comportamientos y problemáticas de género mexicanos, la cultura de la frontera para tomar medidas eficaces para la justicia social.

Desde 2009: para la verdad y la justicia

Entonces, el autor tiene razón en matizar los propósitos de autores y analistas reconocidos internacionalmente que se basan en mitos, aunque posiblemente partes del puzzle, y que no indagan más en la sociedad latina misma. Las explicaciones sensacionalistas son hoy en día, en gran mayoría desechadas como el tráfico de órganos o el satanismo. Los juegos macabros, el sexo necrófilo no se pueden negar, tienen parte de verdad y participan de las encuestas sobre el fenómeno. Pero no deben explicarlo enteramente. En efecto, todos los rumores o mitos que se crean no deben ser alimentados pero usados de manera crítica para explicar un fenómeno global. El éxito mediático que fortalece la fama de la ciudad, la posible fascinación por placeres mórbidos, sobre todo, sustentado por personalidades reconocidas, y el mantenimiento de estereotipos como pilares fiables del feminicidio, anulan toda investigación seria. Y más grave, anulan toda medida eficaz para combatir los criminales. Entonces, esta necesidad de investigar desde una perspectiva global y sociológica se encuentra en la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitida el 16 de noviembre de 2009 contra México en el caso del Campo Algodonero que acogió en noviembre de 2011 un memorial. Verdad contra ficción, justicia contra abusos son los objetivos que alcanzar para esta ciudad que combate contra ella misma.

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Bibliografía:

CASTAÑEDA, Marina, “La máquina del machismo en México”, El Nuevo Diario, 25 de octubre de 2002

FERNANDEZ, Marc y RAMPAL Jean-Christophe, La ville qui tue les femmes, enquête à Ciudad Juárez, Hachette Littérature, 2005

GALANEA, Patricia, “Historia de un feminicidio, las muertas de Juárez”, UNAM, 2003

GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Sergio, Huesos en el desierto, Barcelona, Editorial Anagrama, 2002

GUZMÁN, Andrés, “Fetichismo y estereotipos en Juárez: The Laboratory of Our Future”, Divergencias, revista de estudios lingüísticos y literarios, vol. 7, 2009

MEDINA RIVAS, Vanessa, “Suman 342 mujeres asesinadas en el 2011”, El Heraldo de Chihuahua, 18 de diciembre de 2011

SOTELO HERNÁNDEZ, Anel, “Feminicidios en Ciudad Juárez: libre comercio, narcotráfico y sexismo”, Nosotras en red, (no fechado)

WASHINGTON VALDEZ, Diana, Cosecha de mujeres. Safari en el desierto mexicano, México D.F., Editorial Océano, 2005

ZERMEÑO, Sergio, “El machismo ultrajado”, La Jornada, 29 de noviembre de 2001

La Redacción, “Gregory Nava dice que hay 5 mil mujeres desaparecidas en Juárez”,  Al Margen, 20

de diciembre de 2011.

Webografía:

Organización de Naciones Unidas (ONU): http://www.un.org/fr/

Comisión mexicana de defensa y promoción de los derechos humanos (CMPDH): http://www.cmdpdh.org

Comisión Nacional de Derechos Humanos: http://www.cndh.org.mx/

Comisión Interamericana de derechos humanos (CIDH) : http://www.cidh.org/Default.htm

Ciudad Juárez, Lacitédesmortes.net, Upian.com, 2006: http://www.lacitedesmortes.net/

Sur la piste des disparues de Juárez: http://ciudadjuarezlesdisparues.zeblog.com/

Red Nacional de Refugios: http://www.rednacionalderefugios.org.mx/

Feminicidio.net: http://feminicidio.net/


[1]             El término “Snuff”significa matar y nació en Argentina en 1976. Se trata de filmar un asesinato en vivo acompañado de una violación.

[2]    Líquido corrosivo que quema como cal viva.

[3]    La Redacción, “Gregory Nava dice que hay 5 mil mujeres desaparecidas en Juárez”, Al Margen, 20 de diciembre de 2011.

[4]    Expresión usada por Robert K, Ressler, investigador sobre el fenómeno, que evoca matar por puro placer.

[5]    Crímen de tipo situacional: “imprudencial, pasional, por nacotráfico y otros”.

[6] MEDINA RIVAS, Vanessa, “Suman 342 mujeres asesinadas en el 2011”, El Heraldo de Chihuahua, 18 de diciembre

de 2011

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