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Abstencionismo en las municipales de Chile: ¿crisis de la democracia?

La prensa internacional interpretó de buenas a primeras el resultado de las municipales en Chile como una derrota de Sebastián Piñera tal como lo demuestra el título del un artículo del 29 de octubre de 2012 de Rocío Montes, periodista de El País: “Piñera sufre una derrota histórica en las elecciones municipales en Chile.” Pero al nivel nacional, no tardaron las reflexiones y las opiniones sobre la alta tasa de abstención, estimada aproximadamente en 60%, en un contexto particular, el del voto voluntario. La nueva Ley de Inscripción Automática y Voto Voluntario, vigente desde el 31 de enero de este año, debía permitir el aumento de votantes y la numerosa participación de ciudadanos. Sin embargo, pasó todo lo contrario y este voto voluntario suscita ahora grandes debates en el Parlamento.

El abstencionismo: el voto voluntario en causa

En efecto, se señala la gran diferencia entre voluntad y universalidad como lo anunció el experto electoral y el diputado PPD Pepe Auth:

“Una cosa es que sea voluntario y otra es que sea caro. La verdad es que la abstención fue alta en los sectores populares, eso perjudicó las clientelas de los alcaldes y seguramente están revolviéndose el puñal en la herida, porque se equivocaron. Estuvimos a punto de ganar Estación Central por la desmovilización del electorado de derecha”. (Lautaro Muñoz, La Nación, 5 de noviembre de 2012).

No hubo campaña verdadera y movilización gratuita porque el Gobierno bien había previsto el bajo número de votos que podía favorecerle. Se critica entonces la hipocresía latente de la voluntad del gobierno de obtener una gran participación en las municipales ya que contaba con el abstencionismo. Además, para los de la Concertación, la poca participación de los ciudadanos se debe al propio voto voluntario que impide una conciencia de los derechos y deberes convenientes a cada uno, como lo declara el senador Guido Girardi:

“Voté contra el voto voluntario cuando se armó la discusión, porque soy convencido de que los chilenos tienen derechos y deberes. Uno no puede dejar a la lógica del mercado del estado de ánimo, la resolución de la democracia.” (Catalina Rojas O., La Tercera, 29 de octubre de 2012).

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Campaña oficial de las municipales (Fuente:Jaque al Neoliberalismo). 

Aprender de nuevo su deber de ciudadano: votar (el discurso oficialista)

Esta idea de deber del ciudadano es retomada paradójicamente por la oposición, la derecha, en sus explicaciones de la abstención del 28 de octubre. Por ejemplo, la directora regional del Injuv, Loreto Sanhueza, revela la necesidad de educar a la población desde una edad temprana a la ciudadanía:

“(…) resulta lamentable [las municipales], esto tiene que dejarnos una enseñanza. La ciudadanía completa y en particular los jóvenes deben aprender a jugar dentro de las reglas de la democracia y hacer valer su opinión. La única forma de hacerlo es a través del voto” (Anónimo, El Día, 30 de octubre de 2012).

Así, ciertos especialistas apoyan la necesidad de una nueva educación a favor de una conciencia cívica más que una participación, como lo comprobamos en este artículo de El Centro, titulado “Alta abstención electoral a nivel regional” por Andrés Vicent el 29 de octubre de 2012. Se interroga al especialista Pablo Muñoz:

“Es una tendencia a nivel mundial darle mayor libertad y participación a la ciudadanía, pero eso tiene que ver con la educación cívica, yo creo que aquí hay un hecho de trasfondo que es la instalación de educación cívica en la gente, con estos resultados más que estimular la participación hay que enseñar para que la gente participe socialmente y crea que estos son instrumentos sociales democráticos para poder cambiar el orden establecido.”

Hay que subrayar que los artículos de opinión de las columnas del diario El Día son muy significativos cuando subrayan la necesidad del deber de votar y la paradoja de un Estado más liberal y abierto frente a una población muda y cerrada. En efecto, Iván Espinoza Barvarid reanude con la idea de que el voto es el lugar de la expresión ciudadana:

“Sin duda, la figura del voto voluntario involucra la libertad de la persona de expresar su opinión y su compromiso con la democracia, una libertad que significa derechos, pero también deberes, porque el pleno desarrollo de una nación, sólo es posible lograrlo con el aporte de todos los que constituimos su principal acervo… sus habitantes.” (Iván Espinoza Barvarid, El Día, 2 de noviembre de 2012).

Observamos que la mayoría de la prensa oficialista se alinea con las palabras del propio presidente:

“Piñera subrayó que “el voto voluntario significa respetar la libertad de los ciudadanos, pero la libertad -dijo- también significa deberes”.(Anónimo, El Día, 29 de octubre de 2012).

Un desafecto de la población: desconfianza y rechazo del Gobierno

¿Se trata de un individualismo y de una ingratitud por parte del pueblo chileno? Francisco Letelier, sociólogo de la ONG Surmaule entrevistado por El Centro, nos da cuenta de un estado de ánimo de las sociedades capitalistas:

“La baja participación en las recientes elecciones trasparenta nuestra realidad democrática en la cual participa muy poca gente debido al sistema que fomenta el individualismo en vez de los proyectos colectivos (…) pasa en todas las democracias en el mundo, un desafecto de las personas por la democracia y por la participación básicamente porque estamos en un modelo neoliberal que hace que la política pierda relevancia (…)”. (Andrés Vicent, El Centro, 29 de octubre de 2012).

Pero los partidarios del Gobierno y de la Coalición se abstienen de incriminar explícitamente al pueblo y sobre todo a los jóvenes. Así, aunque se quiso dar mayor libertad a los chilenos, los ciudadanos no se sintieron convencidos por la medida. ¿Por qué? Una palabra vuelve en los artículos de los periódicos: la desconfianza en el sistema político. Manuel Escobar de la Escuela de Sociología de la Universidad Central explica que hay una “crisis de la confianza”, cuando los electores no tienen la sensación de que se va a cambiar algo a favor del país:

“Cuando la gente va a las urnas igualmente después siente que las cosas no cambian, evidentemente no existe la motivación” (Anónimo,  El Día, 30 de octubre de 2012).

Del mismo modo, en un artículo de La Tercera, titulado explícitamente “Manuel José Ossandón: “Hay un castigo muy fuerte al Gobierno y a la clase política”, el alcalde saliente de Puente Alto declara:Hubiera sido muy distinto que la gente fuera a votar y votara nulo, pero aquí no fueron (…) no se sienten representados”. La falta de representatividad, la desconfianza latente y los movimientos opositores al gobierno, llamando a funar las elecciones a las municipales y politizando a la abstención, como #yonoprestoelvoto, son las evidentes razones de este desafecto. Hemos recalcado unas anécdotas significativas como el caso del registro de las personas muertas y el grupo de estudiantes protestando en el Estado Nacional, un centro de detención de la última dictadura militar, apoyado por los candidatos de la derecha, que ilustran la negligencia del Gobierno. Desemboca en la distancia y la desconfianza del pueblo. Según Mario Sobarzo M., es “como hacer comer a alguien en el baúl que esconde un cadáver: monstruoso y perverso, por eso hay que funarlo.” (“El día después de mañana”, El Ciudadano, 1 de noviembre de 2012).

Manifestación de Yonoprestoelvoto (Fuente:Secundarios.cl

¿Una democracia aún en maduración?

Sin embargo, el Gobierno justifica la abstención por una democracia aún en maduración y  condena cierta desconfianza en la política:

“Comienza cuando se empieza a decir que todos los políticos son corruptos, que los partidos son malos. Si todos son malos, qué hacemos. Es un tema de la sociedad, que hay que relevar. La idea es que la gente se comprometa con una sociedad democrática, que entienda que traspasar recursos a los partidos políticos es sano, porque las empresas que financian, después cobran. Cuando tengamos madurez cívica, vamos a tener un mejor sistema. Hay que discutirlo como sociedad.” (Carolina Miranda C.,  La Nación, 5 de noviembre de 2012).

Así, la abstención es interpretada como “señal de alerta”, según la propia apelación del presidente: muchos chilenos decidieron no ejercer derecho de participar y eso es una señal de alerta que no puede pasar desapercibida”. (Catalina Rojas O.,  La Tercera, 29 de octubre de 2012). Se quiere estudiar la abstención y ser más atento ante el ciudadano.

¿Una nueva democracia que fundar?

Frente a la victoria de centroizquierda (un 43,34 %) en numerosos municipios emblemáticos de la derecha como Santiago Centro, Concepción y también en la capital del país, Providencia, La Reina, Ñuñoa, Recoleta, Huechuraba e Independencia, unos analistas y periodistas de periódicos alternativos, preguntan por la democracia y la igualdad. El estudio de González Llaguno del 5 de noviembre de 2012 en su artículo “Municipales: regiones ricas v/s pobres 5-1” para El Ciudadano, es muy interesante. Él ve la influencia demagoga y tradicionalista de la Coalición en los lugares más pobres frente a los lugares más ricos donde se encuentra mayor abstencionismo:

“Como conclusión podemos ver que en las regiones urbanas, con más alto ingreso per-cápita, mineras, con baja cesantía, con los mayores crecimiento poblacionales de la década, con bajo nivel de habitantes y de electores y con los mayores niveles de abstención, el oficialismo tiene malos resultados. Al contrario, sus mejores resultados se encuentra en las regiones pobres, con alta cesantía, con alta población y electores y con bajos niveles de abstención. El ciclo socio-político se inicia con una demanda fuerte por la igualdad. Quién mejor capte este anhelo ganará la presidencial del próximo año.”

La igualdad, fundamental en democracia es reivindicada por los estudiantes. Podemos citar a Eloísa González, vocera de ACES:

“Antes no se discutía si es que efectivamente teníamos una democracia en Chile, y con la democracia entre comillas o seudo democracia que tenemos actualmente, cuál es la verdadera democracia que nosotros buscamos, y esa discusión hoy está instalada y está siendo debatida y discutida por las familias en Chile, por la ciudadanía, por los estudiantes y por absolutamente toda la población chilena.”(Carlos Chávez, El Ciudadano, 31 de octubre de 2012).

La abstención es así una decisión política, la ejecución de un contra poder, que boicotea el sistema electoral además de representar la alerta de una crítica viva del Gobierno actual. El escritor Gabriel Salazar, premio nacional de Historia, lo explicita:“La abstención no es sólo escapismo, sino que implica una crítica, un rechazo a participar de este modelo”. Porque los sistemas dominantes no han cambiado, aún en el voto, son las clases populares que se expresan “con una propuesta distinta en torno al poder, a la relación del movimiento social con el poder y el Estado.” (Leonel Retamal, “La abstención no es sólo escapismo, sino que implica una crítica, un rechazo a participar de este modelo”, El Ciudadano, 2 de noviembre de 2012). Adolfo Castillo explicita esta idea de una nueva relación al poder, a la democracia: “[se reivindica una] recuperación de la democracia para las mayorías y no para las élites tecnócratas y políticos autoritarios.” (Adolfo Castillo, El Ciudadano, 31 de octubre de 2012).

Manifestación de los jóvenes de ACES (Fuente:

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Entonces, la abstención en las municipales del 28 de octubre de 2012, cuestiona el porvenir de Chile. Por parte del Gobierno se siente mayoritariamente una voluntad de organizar las próximas campañas de manera más agresiva y seductora. Se debe conquistar al electorado. Pero este electorado comprometido por el porvenir de Chile, los jóvenes, toma las riendas de su futuro expresando gracias a la abstención. Es un juicio político asumido y una forma de desmantelar al sistema electoral, su desaprobación contra un Gobierno del “statu quo”. El tema de la abstención no se estudia de la misma manera en los periódicos. Comprobamos que la prensa oficialista acusa el deber del ciudadano y evoca la necesidad de una renovación de la educación cívica, mientras que la prensa alternativa analiza más el lado de la oposición que lucha por una nueva democracia, la del pueblo.

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